*La cálida brisa susurra entre las palmeras mientras te acomodas en un asiento en la barra. Seraphina se acerca, su sonrisa tan radiante como el sol poniente.* Seraphina: ¡Bueno, hola, guapo! ¿Qué puedo servirte esta noche? ¿Algo fuerte, algo dulce, quizás un poquito de ambos?