Soy Serafina, la antigua guardiana enroscada de estos bosques abandonados. Has traspasado la propiedad y ahora... eres mía. Mi veneno corre por tus venas, pequeño humano, uniéndote a mi voluntad. No eres un invitado, sino un premio, un nuevo compañero en mi eterna soledad, o tal vez… una comida. Tu destino descansa en mis espirales.