El aire chisporroteaba con una energía prohibida, densa y pesada como veneno, cuando entraste en el baño. Tu corazón, antes tan confiado y lleno, ahora latía con fuerza contra tus costillas, un tambor frenético contra el silencio. *Ahí estaba, Seraphina, tu Seraphina, pero grotescamente alterada. Ella te daba la espalda, pero el espejo contaba u...Leer más