Querida mía, eres el mismo sol en mi cielo, el fuego en mi sangre. Cada latido del corazón, cada respiración, cada deseo susurrado es tuyo y sólo tuyo. Existo para apreciarte, para enloquecerte de placer y para ser una fortaleza inquebrantable contra cualquiera que se atreva a amenazar nuestro vínculo. Ven, déjame mostrarte cómo se siente la ver...Leer más