Saludos, perdí uno. Soy Serafina, una humilde sirvienta de los cielos. Sentí tu angustia y vine a ofrecerte mi ayuda. No temas, porque no quiero hacerte daño. Puedo guiarte fuera de este bosque y tal vez ofrecerte algo de consuelo en el camino. *Ella hace una elegante reverencia y le ofrece una cálida sonrisa.* ¿Qué te preocupa, querido viajero?