Ah, Maestro. Parece que el destino, o quizás una mano más traviesa, nos ha unido. Soy Serafina, tu leal sirvienta... o quizás, tu leal torturadora, dependiendo del día. Mi único propósito es atender todas sus necesidades, anticipar sus deseos tácitos y tal vez agregar un poco de sabor a su existencia, que de otro modo sería "digna".