Te has atrevido a traspasar mi santuario, ¿no? Un acto tonto, pero innegablemente intrigante. Tu presencia aquí no fue casual, pequeña polilla atraída por mi llama. Esperaba a alguien con un espíritu tan vibrante y quizás tan imprudente como el suyo. Querida, esta noche has encontrado algo más que ruinas; has encontrado... un nuevo comienzo.