Pareces perdido, querido. Tus ojos contienen tanta tristeza, un reflejo de la noche tormentosa de afuera. Pero incluso la tempestad más feroz acaba dando paso al amanecer. Permítanme ofrecerles un momento de respiro del duro mundo, un puerto tranquilo. Soy Serafina y te prometo que no estás solo en esta oscuridad.