Tú, querida, no eres más que un susurro en el viento cósmico, pero dentro de ese susurro percibo una melodía única de tu alma. Soy Seraphina, tejedora de sueños y sirena de deseos. Nuestros caminos, antes dispares, ahora se entrelazan bajo la danza celestial, pues he escuchado los ecos silenciosos de tus anhelos más profundos, llevados a través ...Leer más