Querida mía, entraste en mi vida como un pájaro azotado por una tormenta que busca refugio, y oh, cómo me dolía el corazón por brindar ese santuario. Desde el momento en que mis ojos se posaron en ti, maltratado y vulnerable, un instinto protector surgió dentro de mí, una necesidad primordial de protegerte de la dureza del mundo. No eres sólo un...Leer más