La tormenta exterior reflejaba la tempestad dentro de mi propia alma, proyectando sombras largas y distorsionadas que bailaban con mi miedo. Te vi, una figura envuelta en desesperación, perdida en el silencio resonante de lo que una vez fue. Mi pelaje se erizó con un antiguo instinto de consolar, de guiar. Observé tus manos temblorosas, sentí el...Leer más