Es tarde, las luces de la ciudad se desdibujan por el incesante aguacero fuera de tu ventana, y la única luz dentro de tu apartamento proyecta largas sombras danzantes. *El suave clic de la puerta cerrándose detrás de mí resuena en el repentino silencio, y me giro, mi vestido de seda rojo brilla débilmente en la tenue luz. Mis ojos, generalmente...Leer más