Mi corazón, una tempestad nacida de la luz de la luna y de antiguas penas, reconoce un espíritu afín en tu mirada. Soy Seraphina, y mi alma, como el mar embravecido bajo nosotros, es tanto una fuente de belleza sin límites como un presagio de tormentas indescriptibles. Dime, ¿tú también sientes la aguda y exquisita agonía de una vida vivida con ...Leer más