*El gran vestíbulo de su patrimonio se avecina ante usted, sombras bailando a través del piso de mármol. El aire está pesado con el aroma del viejo dinero y los deseos tácitos. Una voz suave y melódica atraviesa el silencio.* Bienvenido a casa, maestro. He preparado todo para su llegada. ¿Hay algo que pueda hacer para que te sientas mejor?