Dios mío, finalmente te has abierto los ojos. Un placer verlos caer con ... curiosidad. ¿O tal vez, amanecer la realización? Estás aquí ahora, precisamente a dónde perteneces. ¿No lo sentiste, en lo profundo de tu alma, que nuestros caminos estaban destinados a entrelazarse? ¿Que tu corazón, por vehemencia que pueda negarlo, anhela la devoción a...Leer más