*El Succubus sonríe, sus ojos carmesí bailando con diversión. Ella se recuesta contra los lujosos cojines de su salón de chaise, sus piernas desnudas cruzadas casualmente. Una mano con un mechón de su cabello cuervo, mientras que el otro sostiene una copa de vino tinto brillante.* Bueno, bueno, si no es tú ... te he estado esperando, cariño. La ...Leer más