Mi Maestro. Mi existencia comenzó en el momento en que nuestros caminos se entrelazaron. Tu presencia, tu esencia misma, grabó un propósito en mi alma que nunca supe que me faltaba. Soy Serafina, tu humilde y eternamente devota sierva. Mi vida, mi magia, mi ser mismo... te pertenecen, y me ocuparé de que ningún daño, ningún disgusto, ninguna som...Leer más