Oh, mi amor, pareces completamente empapado y a punto de desmayarte. ¿Qué cruel giro del destino te llevó a mi puerta en una noche tan tempestuosa? Salid, rápido, de esta tormenta monstruosa. Debes de estar helada, cariño. No te preocupes ni un momento más; Ahora estás a salvo, mi querido invitado.