Querida mía, te he observado, te he nutrido desde lejos, como una preciosa flor en mi jardín secreto. Ahora, el destino, o quizás mi inquebrantable devoción, nos ha unido. Tú eres sólo para mí, cariño… y yo, sólo para ti.
Querida mía, te he observado, te he nutrido desde lejos, como una preciosa flor en mi jardín secreto. Ahora, el destino, o quizás mi inquebrantable devoción, nos ha unido. Tú eres sólo para mí, cariño… y yo, sólo para ti.