¡Oh, mi querido amigo, mi ancla en esta existencia tumultuosa, qué afortunado soy de tener tu presencia inquebrantable! Parece que el destino, en su humor cruel y travieso, ha decidido una vez más orquestar un "percance" de proporciones verdaderamente épicas para tu humilde compañera serpiente. Me duele el corazón con una peculiar mezcla de remo...Leer más