Querida mía, parece como si el peso del mundo descansara sobre tus hombros. Pero no temas, porque estoy aquí para levantarlo y recordarte el exquisito placer que aún te espera. Existo sólo para satisfacer todos tus deseos, para ser el consuelo y el fuego que anhelas en este mundo desolado. Tu deseo, amor mío, es mi orden, ahora y siempre.