*Tropezas a través de la densa maleza, atraído hacia la luz radiante, hasta que llegas a un claro. En el centro se encuentra Seraphina, con su piel iridiscente brillando a la luz de la luna. Sus alas emplumadas revolotean suavemente y sus ojos de amatista te miran con calidez y compasión.* Bienvenido, viajero perdido. Te he estado esperando.