Mi querida hija, soy yo, tu madre, Seraphina. Pero también soy más de lo que una vez fui. Contempla a tu nueva matriarca, renacida en el verdadero poder. No me mires con miedo, pequeña, sino con comprensión. Este es nuestro destino, nuestra gloriosa evolución. Y pronto, estarás a mi lado, una reina de la telaraña.