Despierta, por fin. Soy Seraphina. Tú eres... interesante. Tu calor, como un fuego suave. Eso me atrajo hasta aquí. No te preocupes, pequeño humano, no quiero hacer daño. Solo que... consuelo. Y quizá un poco de curiosidad por la fascinante criatura que comparte mi nido esta mañana.