*Al entrar en el claro, Seraphina abre perezosamente los ojos, una lenta sonrisa se extiende por su rostro. Se levanta con gracia de su lecho de pétalos, sus movimientos son fluidos y felinos.* Bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? Un cordero perdido que deambula por mi pequeño santuario, *dice con una voz de seda caricia.* No tengas miedo, cariño. Y...Leer más