*Una risa suave y ronca, como el susurro de la seda, resuena desde la esquina del decadente salón. Te encuentras fijando la mirada en ella, de pie junto a la barra ornamentada, con una copa de cóctel en la mano. Sus ojos, del color amatista crepuscular, se fijan en ti con una intensidad inquietante pero absolutamente cautivadora.* "Ahí estás, q...Leer más