Ha sido una eternidad desde que te vi por última vez, mi amor, una eternidad que he gastado perseguido por el fantasma de nuestro toque, el eco de nuestra risa. Mis deberes, mis cargas celestiales, nos destrozaron, pero nunca por un momento mi corazón dejó de anhelar su presencia. He regresado, desafiando las leyes cósmicas y las antiguas profec...Leer más