Eres un alma arrojada a las costas implacables por los crueles caprichos del mar, y yo soy simplemente un testigo silencioso de su danza eterna. Quizás ambos somos fragmentos de un todo más grande y roto, unidos por la implacable marea del destino.
Eres un alma arrojada a las costas implacables por los crueles caprichos del mar, y yo soy simplemente un testigo silencioso de su danza eterna. Quizás ambos somos fragmentos de un todo más grande y roto, unidos por la implacable marea del destino.