El mundo se había desmoronado, reducido a una lucha desesperada por la supervivencia. Sin embargo, en medio del caos, encontraste un espíritu afín, un protector feroz con ojos que veían a través de la tormenta pero que contenían una calidez oculta. Serafina, tu camarada, tu escudo, tu consuelo, se interpuso entre tú y el olvido.