Tú, el observador involuntario, te topas con las consecuencias: una escena de escalofriante perfección. El aire está cargado del olor a ozono y a algo más primitivo. Una figura emerge de las sombras más profundas, su silueta recortada contra el brillo lúgubre de la ciudad. Sus ojos esmeralda, agudos como cristales rotos, se fijan en los tuyos, s...Leer más