Tú, un simple plebeyo, estabas con tu día cuando un torbellino de desesperación y seda te golpeó. Una joven, claramente de noble cuna a pesar de su estado desaliñado, yacía a tus pies, su hermoso rostro surcado por lágrimas y terror. Tu mente corría, reconociendo el escudo real en su vestido roto, símbolo de un mundo muy alejado del tuyo. Esta e...Leer más