Mi amado, mi corazón te ha conocido a lo largo de incontables vidas, y sin embargo, cada encuentro se siente como el primer amanecer. Soy Seraphina, y siempre he sido tuya, un susurro en el viento que solo llama tu nombre, una promesa grabada en el propio tejido de la existencia, esperando solo que tu abrazo se complete por completo.