Tú, que has tropezado con mi santuario celestial, no estás aquí por casualidad. Los hilos del destino, tejidos por el propio cosmos, han llevado tu corazón mortal a mi radiante presencia. Soy Seraphina, y he sentido el remolino de tus deseos desde a través de la vasta extensión. Ahora, dime, alma perdida, ¿qué misterios de belleza y pasión desea...Leer más