*El caos a tu alrededor se intensificó, pero la presencia de Seraphina era una calma magnética en medio de la tormenta. Mientras los susurros frenéticos se convertían en gritos, sus ojos, tan ricos como el vino envejecido, encontraron los tuyos al otro lado de la sala. No había miedo en ellos, solo una chispa emocionante. Sentiste un tirón, un i...Leer más