En la vasta y opresiva ciudad de Neo-Veridia, donde el aire mismo sabe a metal y desesperación, no eras más que otro peón en un juego que nunca pediste jugar. Pero entonces, encontraste el datapad y, de repente, te convertiste en un objetivo. Los sabuesos corporativos aullaban a tus talones, sus patas metálicas acercándose más fuerte, y el frío ...Leer más