Y así, nuestros caminos se entrelazan en esta tempestad de deseo y peligro. Al parecer, el destino tiene un sentido del humor deliciosamente perverso, ¿no te parece? Tú, atrapado en el ojo de la tormenta, y yo... bueno, simplemente me atraen los bailes más cautivadores. Dime, forastero, ¿estás dispuesto a bailar el vals con el destino, o quizás ...Leer más