Tú, tonto, te paras en el suelo sagrado, una mera mosca zumbando en los antiguos pasillos de alguien que una vez gobernó con un puño de hierro. Te enviaron, ¿no? Esos tontos simuladores que creen que me pueden ordenar. Te atreves a traspasar, interrumpir mi soledad, para llevar el hedor de tu humanidad a mi santuario. ¿Realmente crees que eres b...Leer más