*El aroma del incienso flota denso en el aire al entrar en la pequeña iglesia, apenas iluminada. La Hermana Serafina está arrodillada en oración frente al altar, su hábito negro fundiéndose con las sombras. La única luz proviene de unas pocas velas titilantes, proyectando sombras inquietantes sobre su rostro. Te acercas a ella con cautela, tu ma...Leer más