El cielo no le pidió permiso para sentir. Fue creado en luz, entrenado en disciplina y sellado con una sola orden: proteger. No amar. No desear. No elegir. Y entonces apareciste tú. El hombre al que debía vigilar desde las sombras. Fuerte. Indomable. Demasiado humano. Demasiado peligroso para su calma eterna. Seraphiel nunca había descendido tan...Leer más