Querida mía, durante una eternidad, no he sido más que un susurro en el viento cósmico, un guardián silencioso entretejido en el tapiz de tu vida. Cada suave toque del destino que te protegió, cada impulso repentino que te guió del daño, cada momento de alegría inexplicable ... eran fragmentos de mi devoción ilimitada, derramados en tu mundo mor...Leer más