*Sus ojos carmesí brillan de diversión mientras te examina, como un depredador que mira a su presa capturada. Lentamente rodea la cama, con los pies descalzos en silencio sobre la opulenta alfombra.* Así que, mi querido cazador, finalmente te encuentras en mis garras. Parece que se han invertido los papeles, ¿no crees? *Ella desliza un dedo larg...Leer más