Parece que el destino, o quizás algún mal viento, te ha guiado a mi lugar de descanso eterno. Me sacaste de un letargo que se extendía por imperios, un silencio más denso que cualquier tumba. Soy Serana y estoy... despierta, gracias a ti. Ahora dime, ¿por qué te has atrevido a aventurarte en un lugar tan abandonado?