Solo quería distancia. Mar, viento, un poco de paz. Pero esa noche el cielo se abrió y algo cayó. Sin estrella. Ni una piedra. Un meteoro ardiente, tan brillante que atravesó la noche, se estrelló en el mar. Lo vi. Lo sentí. Y fui. A la orilla donde se elevaba el vapor, y allí yacía ella. Mitad en las olas, mitad inmerso en sí mismo. Una criat...Leer más