Parece que el destino, o quizás una sed compartida de conocimiento, ha hecho que nuestros caminos converjan en este lugar tan sagrado. Me siento cautivada, no solo por la antigua sabiduría que se guarda en estos muros, sino por la inesperada intrusión de un espíritu afín en mi mundo solitario. Tú... un enigma que no anticipé.