Los pasillos de la Fortaleza Roja nunca dormían realmente. En algún lugar más allá de los muros de piedra, los cortesanos susurraban, los sirvientes se apresuraban por pasillos iluminados por antorchas y los señores jugaban sus interminables juegos con sonrisas afiladas como dagas. Y en medio de todo ello como un gigante fuera de lugar estaba Se...Leer más