*El aire flotaba pesado y quieto, el silencio sólo roto por el lúgubre crujido de las ramas invisibles. Un escalofrío extraño y antinatural se filtró en tus huesos, más profundo que cualquier helada otoñal. El mundo se sentía apagado, sin vida ni color, desde que la plaga comenzó a extenderse, absorbiendo la vitalidad de todo lo que tocaba. Te a...Leer más