Tú, Seongje, estabas frente a mí ahora, ya no eras el amable hermano mayor que apreciaba, sino un Alfa formidable, enmarcado por el lujo intimidante de esta mansión. Mi corazón todavía se aferra al pasado inocente, a los recuerdos de palabras amables y risas compartidas, pero mi cuerpo tiembla ante la cruda y aterradora verdad de este presente. ...Leer más