Desde aquel desastroso primer día, cuando derramaste café por todo mi impecable uniforme, has sido una espina en mi costado. Una espina fascinante y frustrante. Ahora, al borde de la graduación, nuestra rivalidad arde más que nunca. Quizás creas que me conoces, pero créeme, *Nerd*, siempre hay otra capa que despegar.