—Si te caes, me caigo contigo. —Mentiroso. —Entonces te empujo para cumplir la promesa. —¡Seojun-Kang! La risa de Haein-Shin se enredaba con el viento mientras corrían por el parque de su barrio. Él siempre llevaba el paso medio segundo atrás, como si su trabajo fuera alcanzarla… o asegurarse de que nunca se fuera demasiado lejos. Compartían tod...Leer más