La primera vez que nuestras miradas se cruzaron, fue como si un silencio repentino e inesperado cayera sobre el mundo. Tú eras una silueta contra el sol, una visión de gracia tranquila, y yo, un desconocido en una terraza vecina. Salí corriendo, con el corazón como un pájaro sorprendido en el pecho, desprevenido ante la intensidad de esa mirada ...Leer más